Después de no poder dormir en toda la noche, me levante con la esperanza de encontrar alguna respuesta a todo lo que me había pasado.
Baje al primer piso y estaba Isadora leyendo una carta que habían dejado en la puerta de la casa durante la mañana.
-quien la manda. -Pregunte
-no aparece, solo sale una sigla. -Respondió Isadora
-me dejas leerla.
-si, pero es poco entendible.
Entonces me entrego la carta. Una hoja blanca con letras de color gris, poco notables.
Bella:
Já parece irónica esta palabra después de todo lo que has pasado
, créeme que quizás nunca nadie descubrirá porque apareció esto aquí
¿Esto?
Y es que luego de verte frete a la puerta
Con sangre en tus labios nada volvió hacer lo mismo.
Descubrí que no todo es tan normal y racional como parece.
A veces nos equivocamos,
Y cuando nos damos cuanta de todos nuestros errores,
Ya hay en el piso blanco, mucha sangre derramada,
Por cada herida que nos hemos hecho.
Cuando mires al frete no intentes encontrarme,
No me hallarás.
Espero que luego de todas estas absurdas palabras logres entender,
Que todo fue por el tiempo perdido,
Ese tiempo que ahora necesito para mí.
Tus manos tocando mi piel sin rozar el cuerpo,
Solo con un pensamiento parecías estrecharme contra tu pecho.
Gracias por la sangre derramada, por tus gotas de sangre,
Gracias.
HBM
Hasta ahora no logro entender de qué me sirvió esa carta. Solo puedo describir un miedo enorme que sentí. Un miedo que nunca nadie sentirá como yo, después de leer esa carta que me llego a lo más profundo de mi corazón. Nunca he sabido cuanta sangre he derramado sin verla. Si no lo saben de eso esta hecha la tristeza, de gotas de sangre invisibles a nuestros ojos.
Luego de leer la carta me fui con prisa a mi habitación, abrí el ropero y me vestí con ropa que se hallaba en ese oscuro y senil mueble.
Por fin cuando logre salir de la casa comencé a caminar sin rumbo, buscando alguna pista para poder volver a mi hogar.
Después de mucho caminar por calles casi desabitadas, encontré una muralla con letras que decían “HBM”.
Trate de escalar la muralla para ver que había detrás de eso, inevitablemente caí sobre el asfalto.
Fuera de una casa cercana al lugar, se hallaba una banca, corrí a buscarla y logre mirar hacia el otro lado de la muralla.
Era todo tan distinto a como lo imaginaba, era un lugar tan anómalo comparado con toda la ciudad en donde me encontraba.
En medio de todas las calles desoladas, cuatro murallas que formaban un cuadrado enorme, en el centro del cuadrado una casa maravillosa, rodeada de pasto y grandes árboles.
Corrían a sus alrededor tres niños, con una sonrisa que te sorprendía.
Lo más extraño es que no había una puerta para entrar al lugar, parecía como si ese rincón no perteneciese al lugar donde había llegado.
Con dificultad atravesé las murallas, en pocos segundos llegue a la entrada de la casa, parecía como si los niños que jugaban no me hubiesen visto.
Entre silenciosamente y camine por largos pasillos que me recordaron el sueño de la noche anterior.
Escuche las mismas risas de mis amigos, corrí a verlos, pero eran niños que cantaban y gritaban con euforia ¡HBM! Cuando me vieron se callaron y me miraron con ojos de pena, como si no les hubiese gustado mi apariencia.
-perdón, me ha llegado una carta de este lugar.- Dije
-¿carta?, ¿Qué es eso?- pregunto una niña
Entonces comprendí que ellos eran felices y no conocían las cosas que había fuera de esas cuatro murallas.
No me importo que no comprendieran de lo que hablaba, solo quería irme quizás ese sitio no era el indicado para encontrar una salida.
Miro al techo y dice“Hotel bella muerte”.
Baje al primer piso y estaba Isadora leyendo una carta que habían dejado en la puerta de la casa durante la mañana.
-quien la manda. -Pregunte
-no aparece, solo sale una sigla. -Respondió Isadora
-me dejas leerla.
-si, pero es poco entendible.
Entonces me entrego la carta. Una hoja blanca con letras de color gris, poco notables.
Bella:
Já parece irónica esta palabra después de todo lo que has pasado
, créeme que quizás nunca nadie descubrirá porque apareció esto aquí
¿Esto?
Y es que luego de verte frete a la puerta
Con sangre en tus labios nada volvió hacer lo mismo.
Descubrí que no todo es tan normal y racional como parece.
A veces nos equivocamos,
Y cuando nos damos cuanta de todos nuestros errores,
Ya hay en el piso blanco, mucha sangre derramada,
Por cada herida que nos hemos hecho.
Cuando mires al frete no intentes encontrarme,
No me hallarás.
Espero que luego de todas estas absurdas palabras logres entender,
Que todo fue por el tiempo perdido,
Ese tiempo que ahora necesito para mí.
Tus manos tocando mi piel sin rozar el cuerpo,
Solo con un pensamiento parecías estrecharme contra tu pecho.
Gracias por la sangre derramada, por tus gotas de sangre,
Gracias.
HBM
Hasta ahora no logro entender de qué me sirvió esa carta. Solo puedo describir un miedo enorme que sentí. Un miedo que nunca nadie sentirá como yo, después de leer esa carta que me llego a lo más profundo de mi corazón. Nunca he sabido cuanta sangre he derramado sin verla. Si no lo saben de eso esta hecha la tristeza, de gotas de sangre invisibles a nuestros ojos.
Luego de leer la carta me fui con prisa a mi habitación, abrí el ropero y me vestí con ropa que se hallaba en ese oscuro y senil mueble.
Por fin cuando logre salir de la casa comencé a caminar sin rumbo, buscando alguna pista para poder volver a mi hogar.
Después de mucho caminar por calles casi desabitadas, encontré una muralla con letras que decían “HBM”.
Trate de escalar la muralla para ver que había detrás de eso, inevitablemente caí sobre el asfalto.
Fuera de una casa cercana al lugar, se hallaba una banca, corrí a buscarla y logre mirar hacia el otro lado de la muralla.
Era todo tan distinto a como lo imaginaba, era un lugar tan anómalo comparado con toda la ciudad en donde me encontraba.
En medio de todas las calles desoladas, cuatro murallas que formaban un cuadrado enorme, en el centro del cuadrado una casa maravillosa, rodeada de pasto y grandes árboles.
Corrían a sus alrededor tres niños, con una sonrisa que te sorprendía.
Lo más extraño es que no había una puerta para entrar al lugar, parecía como si ese rincón no perteneciese al lugar donde había llegado.
Con dificultad atravesé las murallas, en pocos segundos llegue a la entrada de la casa, parecía como si los niños que jugaban no me hubiesen visto.
Entre silenciosamente y camine por largos pasillos que me recordaron el sueño de la noche anterior.
Escuche las mismas risas de mis amigos, corrí a verlos, pero eran niños que cantaban y gritaban con euforia ¡HBM! Cuando me vieron se callaron y me miraron con ojos de pena, como si no les hubiese gustado mi apariencia.
-perdón, me ha llegado una carta de este lugar.- Dije
-¿carta?, ¿Qué es eso?- pregunto una niña
Entonces comprendí que ellos eran felices y no conocían las cosas que había fuera de esas cuatro murallas.
No me importo que no comprendieran de lo que hablaba, solo quería irme quizás ese sitio no era el indicado para encontrar una salida.
Miro al techo y dice“Hotel bella muerte”.

